Relato final.

Las palabras de su boca.

Atardecía por las calles de Belgrano. Muy tranquila caminaba hasta que algo sucedió. Y ahí me detuve, en esa esquina donde ellos/as estaban, tan pequeños/as y tan grandes a la vez. Sonreían y jugaban. Otros/as separaban cajas de cartón y plásticos. Eran varios/as. Tendrían entre tres y seis años. También había un bebé al cual una chica, muy joven, amamantaba sentada en el piso. Unos pasos más atrás, una señora revolvía la basura. Me acerqué, sin duda alguna. ¿El motivo? No lo sé. Solo sé que un tambor en mi interior repiqueteó. “¿Necesitan algo?”, le pregunté a quien parecía el más grande de todos. “¡Cómo le voy a hacer esa pregunta!”, me reproché automáticamente. Es claro que necesitan, y no sólo algo; sino de todo. Me maldije. Y antes de poder darme la vuelta, uno de ellos ya me estaba respondiendo: “¡Tenemos hambre!”. El rigor de esas palabras ya lo había escuchado en otra ocasión, y atravesando mis recuerdos mi mente se remontó a aquel año, donde al ingresar una tarde, por primera vez, a la villa 21-24 del barrio de Barracas para dar apoyo escolar un niño me recibió de esa manera: “¡Tengo hambre! No quiero hacer la tarea!” Y si, ¿cómo pueden pensar en otra cosa con la pancita vacía? Desde entonces, ya nada fue lo mismo… Semana tras semana, mientras pude, a ese espacio me dirigí, no solo para ayudarlos en sus tareas escolares, sino también para charlar sobre temas varios, para poder brindarles una merienda, para encontrarnos en una espacio no escolar pero si primordial para ellos/as donde, muchas veces, nos acompañaban madres y padres que también tenían hambre, madres y padres que dejaban a sus hijos/as para poder ir a estudiar o trabajar, madres y padres comprometidos con el desarrollo integral de sus niños/as pero imposibilitados económicamente para poder llevar a cabo tal desarrollo. Madres y padres juzgados, en ocasiones, por la sociedad, pero involucrados con responsabilidad para mejorar.

Muchas veces, los recursos escasean, los adultos desentendidos ignoran, pero los/as niños/as necesitan.  Por suerte, aún existen lugares donde la voluntad y vocación de quienes luchan por llevarlos adelante es más fuerte que cualquier circunstancia. Algunos dependen del Estado. Otros, simplemente, son espacios abiertos por la comunidad.

Y ahí mismo, sobrevolaron mi mente los Centros de Educación Temprana, más conocidos como CET. La calidez con la cual desempeñan su oficio los profesionales que allí trabajan, teniendo siempre presente al niño como sujeto de derecho, la importancia para las familias de concurrir los sábados por la mañana, un par de horas, a un espacio pensado, exclusivamente, para ellas, dónde pueden hablar sobre (y con) sus niños/as, salvando dudas, teniendo aciertos y socializando incertidumbres, es motivadora. La profesionalidad con que los/as docentes abren las puertas para generar nuevos temas de diálogo, gratifica. Si bien la mayoría de los niños/as que allí concurren, de 45 días a 3 años, asisten al jardín maternal o de infantes los días hábiles, acá se invita a la comunidad y se las integra; se la resignifica, se la valora, ¡se incluye a las familias! ¡He aquí la importancia de este espacio! Un espacio no obligatorio pero elegido por las familias para pasar un grato momento con sus hijos/as donde, además, pueden desayunar; algo que no siempre pueden hacer y tan importante es.

¿Y si les cuento de este espacio físico donde, además de poder compartir un desayuno, hay una gran cantidad de materiales didácticos disponibles y a disposición de ellos/as? ¿Dónde bajo el mismo techo también funciona un Centro Infantil para niños/as de 3 a 6 años? ¿Dónde se realizan interesantes y diversas propuestas pedagógicas pensadas por profesionales de la educación? Un lugar donde, si bien aún falta apoyo e incumbencia del Estado, respecto a los contratos de quienes ahí desempeñan su labor, es algo que, todavía, puede mejorar… Pensé…

“¡Tengo hambre!”, alguien repitió mientras tironeaba de mi pantalón. Las palabras de su boca hicieron eco en mí. Qué bueno sería más espacios cómo los CET…, volví a pensar. O quizá, más conocimiento sobre los mismos. Porque me pregunto, ¿sabrán de su existencia? Nuevamente, me encontraba en esa esquina, ante una realidad que me circunda pero también me atraviesa, ante una cruda realidad con la cual espero poder colaborar porque, como dijo un tal Galeano una vez, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

 

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Abrazandocuentos – Literatura Infantil Respetuosa.

 

La mañana del sábado 09 de junio asistí a una charla sobre Literatura Infantil Respetuosa. La jornada se llevó a cabo en un espacio organizado por la librería Abrazandocuentos en el barrio de Recoleta. Quien estaba a cargo de la misma era Bárbara, una mujer italiana Licenciada en Ciencias de la Educación y Danzaterapeuta, quien vive en Buenos Aires hace 13 años. La entrada era gratuita pero siempre es obligatorio hacer la inscripción previa vía web, ya que el espacio físico es pequeño.

En principio, Abrazandocuentos funciona como una librería online que tiene una gran variedad de libros destinados al público infantil y juvenil. https://www.abrazandocuentos.com.ar/

Pero, a su vez, cada fin de semana se realizan diferentes charlas con temáticas, desde mi punto de vista, interesantes, destinadas a profesionales de la educación y padres/madres así como talleres para niños/as.

¿Qué libro es el más adecuado para mí bebé o niño/a?; ¿Qué tipologías de libros existen?; la lectura como entretenimiento y no como deber u obligación; educación emocional a través de los cuentos.; cuentos sobre valores, empatía, autoestima y diversidad: fueron las principales temáticas que abordamos.

Además, Abrazandocuentos  es una librería rodante, es decir,  realiza visitas pre-acordadas a Instituciones, desarrollando también talleres de cuentacuentos para papás y niños/as, en los cuales la lectura se mezcla con la música y el juego.

En ocasiones, no sabemos qué libros seleccionar para presentar en la sala. Si no estamos inmersos en el mundo de la literatura, desconocemos las grandes y ricas propuestas existentes. Espacios como estos, donde se pueda acceder a diversas tipologías, pero además te brinden ideas de cómo trabajarlas, me parece que enriquece nuestra práctica cotidiana; teniendo siempre en cuenta que adaptaremos el material y el contenido a cada grupo en particular.  A su vez, creo que proporcionar a los/as niños/as la mayor cantidad de tipologías existentes, enriquece sus aprendizajes y favorece sus elecciones futuras.

 Abrazandocuentos sostiene que los libros infantiles son una herramienta que debe acompañar la crianza de los/as niños/as en las distintas etapas de su desarrollo.

 

 

Encuentro literario Gustavo Roldán.

 Celebramos a Liliana Bodoc , a Ayax Barnes y Beatriz Doumerc, y los 20 años de Dragón, de Gustavo Roldán y Luis Scafati. 

La tarde del sábado 02 de junio del presente año, se realizó el sexto Encuentro Literario “Gustavo Roldán”, en el ECuNHi (Espacio Cultural Nuestros Hijos – Av. del Libertador 8151 – Núñez, CABA); y allí estuve.

Para quienes no conocen, el ECuNHi, inaugurado en el año 2008, es un espacio cultural de las Madres de la Plaza de Mayo, ubicado en el predio de la ex ESMA; el cual fue, durante la última dictadura argentina (1976-1983), el más grande centro clandestino de detención. El ECuNHi funciona, también, como una escuela de artes y oficios, y sostiene programas artísticos y educativos. Tiene una oferta cultural que abarca música, teatro, artes plásticas, y, actualmente, no depende en forma directa de ningún organismo oficial.

Desde las 15.00 hs.,  se realizó la fiesta de libros y lecturas, con actividades simultáneas para todas las edades; hubo historias teatralizadas, poesías dibujadas, proyecciones de cuentos, murales colectivos, talleres, narraciones y juegos con palabras, susurradores, instrumentos musicales. Finalizando el encuentro, sonó, en vivo, el grupo musical “Vuelta Canela”.

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Personalmente, me pareció una propuesta interesante, de entrada libre y gratuita (aunque se podía acceder a un bono de contribución voluntario), que permitía realizar actividades conjuntas entre los/as niños/as y los adultos responsables que los/as acompañaran. Creo que, además, es un espacio que permite, mediante diversas actividades, fortalecer vínculos y enriquecer experiencias.

En las diferentes aulas del Espacio, había diversas propuestas: sector literario, sector de narraciones, taller de máscaras, taller de canto y percusión. Además, había stands donde se podían comprar libros de literatura infantil de varias editoriales, instrumentos musicales artesanales y CDs. A todos/as los/as niños/as que se encontraban, se los veía contentos y disfrutando del espacio; así como, también, a los adultos.

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Cuando uno empieza a investigar, buscar, informarse… Halla actividades y propuestas que pueden resultar de gran interés. Para mí, este encuentro literario, ¡fue una de ellas!

Feria del libro.

Desde que puedo hacerlo, me gusta leer. Por eso, cada año, trato de asistir a la feria del libro. Un espacio que me motiva en mi labor, que me permite conocer nuevos autores y enriquecerme desde mi perspectiva como lectora. Este año, pude concurrir en dos oportunidades; en una me dediqué a recorrer con más detenimiento el espacio destinado al público infantil, y en otra, me centré un poco más en los stands de expositores que contienen libros para adultos.

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Una de esas tardes, fui partícipe de un diálogo que se estaba realizando en el stand de CTERA (pabellón amarillo, stand N° 1522), donde daban los motivos del por qué NO a la UniCABA. Varias personas, nos reuniones ahí a escuchar cómo de forma tan clara y concisa se rechazaba (y rechaza) su “creación”; entendiendo que impacta en todos los niveles de la educación y reafirmando que la escuela pública enseña, resiste y sueña.

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Activar socialidades y sensibilidades en los espacios educativos para la primera infancia.

OMEP

El 19 de abril de 2018, tuve la grata oportunidad de asistir al “11° Encuentro Internacional de Educación Infantil” en el Museo Evita (Lafinur 2988 – CABA), donde la OMEP realizó la presentación de la agenda del año en curso y, luego, hubo una charla a cargo de la profesora Claudia Loyola titulada “Activar socialidades y sensibilidades en los espacios educativos para la primera infancia”.

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Me parecieron muy interesantes los puntos que se trataron y quisiera compartir algunos con todos/as ustedes:

  • Igualdad/desigualdad: existe una preocupación acerca de los efectos de la desigualdad. Es sumamente importante reconocer al otro. La igualdad implica distribuir materiales, pero también, conocimiento.
  • Rasgos de la sociedad contemporánea que nos van a obturar educar en la diferencia: Sensualismo vs. Sensibilidad: mientras el sensualismo es un efecto seductor y es tan abrumador que nos acalla; la sensibilidad es un tipo de registro que nos permite profundizar diálogos.
  • Masificación (funcional a las instituciones del mercado) vs. Singularidad (¿Con qué espacios contamos para recuperarla?)
  • Vaciamiento cultural (parasitismo y activismo banal) vs. Apropiación de sentidos contextuales e históricos (aporta significatividad a los aprendizajes).

   ¿Es posible educar en la diferencia?  Me quedo con esta pregunta y sus consiguientes respuestas socializadas en el encuentro:

  • NO; si pretendo formatear.
  • SÍ; si imagino el acto de educar como una puesta a disposición del otro/a de todo aquello que le posibilite ser distinto de lo que es en algún aspecto.
  • SÍ; si gestamos itinerarios plurales y creativos.
  • SÍ; si promovemos el diálogo.

Estamos en la era de la posverdad.  Era donde debemos construir lo común con otros/as y entre otros/as; donde debemos poner el cuerpo, dar tiempos y espacios para la escucha y la deliberación. Estamos en una era donde, como dijo el filósofo Jacques Rancière,  debemos “desplazar la mirada para descubrir sus capacidades y sus competencias. Todos los hombres pueden filosofar, pensar y dar nacimiento a otros mundos posibles […]”

Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no le deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de Dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay Dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.

                                                                                                                                Roberto Juarroz.

Conociendo nuevos espacios.

CET BARRACAS 

El CET ubicado en la calle Iriarte 3880 del barrio de Barracas pertenece al JII N°10. El mismo funciona los días sábados de 10:30 hs a 12:30 hs., en un establecimiento correspondiente a un jardín de infantes de gestión pública. En el mismo día y horario funciona, también, un espacio llamado “Centros Infantiles” para niños/as de 3 a 6 años, donde realizan diferentes propuestas presentadas por docentes y recreólogos.

Al ingresar, lo hicimos acompañadas por varias familias que estaban dirigiéndose al mismo lugar junto con sus niños/as. En la puerta, nos recibió una amable señora que nos invitó a pasar a un amplio patio cerrado en donde pudimos observar a varios niños/as de entre 45 días y 6 años que se encontraban jugando con variadas propuestas llevadas a cabo por diferentes profesionales. En un sector, algunos/as niños/as jugaban con aviones hechos de papel y otrxs dibujaban sobre mesas y en el piso; mientras un profesor tocaba la guitarra para acompañar la actividad. En otro rincón, jugaban bebés acompañados por sus padres, sobre una manta didáctica, donde también había juegos de encastre y arrastre. Pudimos vislumbrar un patio externo con “juegos de plaza”.

Las actividades del CET con los niños/as y las familias comienzan a las 11.00 hs. La mañana que concurrimos, quienes estaban presentes para participar de las propuestas del CET, se reunieron sobre una manta didáctica junto a las docentes, psicomotricistas y recreólogos encargados de llevar adelante la propuesta. Nos invitaron a formar parte de la ronda de bienvenida, en la cual se nos dio un momento para presentarnos, cantamos algunas canciones y, luego, la coordinadora contó cómo sería la dinámica del día de la fecha. Las temáticas a trabajar están determinadas por ejes que son comunes para todos los CET. El sábado que asistimos, trabajaron el vínculo a través de olores y sonidos. Había dos espacios preparados en diferentes salas con la misma propuesta: una para niños/as de 45 días a 1 año y la otra sala, para niños/as de 2 a 4 años. Al ingresar a la sala, nos encontramos con diferentes carpas y cuevas que contenían distintos elementos para explorar con los sentidos. En una carpa se escuchaban ruidos de animales, en otra había instrumentos musicales y cotidiáfonos, y las otras dos carpas tenían bolsitas con diferentes aromas, las cuales se encontraban en canastos y colgadas de tanzas. Quien se encargaba de llevar a cabo la actividad, participaba acercándose a cada niño/a y familia donde entablaban diferentes juegos y diálogos.

Luego de un rato de exploración, a las 11.45 hs., llegó el momento del desayuno. Previamente, todos los presentes nos lavamos las manos y, luego, salimos de la sala para sentarnos en una larga mesa. Una madre era la asignada para repartir el té con leche y las galletitas.

Al finalizar el desayuno, las familias volvieron a dividirse pero, esta vez, todos los/as niños/as se dirigieron a una sala y las familias a otra; porque allí se daría la charla para adultos. Lo que se trabaja en el segundo bloque de  la jornada, es la puesta en común, entre las familias, sobre diferentes temáticas. Cada una de ellas puede contar cómo se sintió durante esa jornada, sus inquietudes, sus aprendizajes. El disparador de ese sábado era la importancia de trabajar los sentidos en los/as niños/as. Paralelamente, los/as niños/os jugaban, junto a dos docentes, con diferentes propuestas en la otra sala.

Al finalizar el taller, nos volvimos a reunir todos/as juntos/as en el aula donde se realizó la charla y, parados en una ronda, cantamos una canción de despedida. Antes de que las familias se retiraran de la institución, se le repartió a cada una un sachet de leche.

Sinceramente, nos pareció un espacio que logró enriquecer nuestra formación. Sabemos que el camino por recorrer es largo y aún queda mucho por aprender y hacer; pero este es el comienzo de algo en lo cual no estábamos inmersas; de algo nuevo de lo que nos gustaría ser parte en algún momento.

 

Apreciación personal

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Foto tomada del hall de entrada de la Institución.

Quisiera comenzar haciendo referencia a la grata sensación que me llevé del CET al cual concurrí. Si bien me sentí descuidada por la zona en la cual se encuentra, respecto a la voluntad con la que nos recibieron todos/as los/as trabajadores del lugar, solo tengo comentarios de agradecimiento; y no solo por el trato hacia nosotras, sino por la calidez con la cual desempeñan su oficio. Se notaba, a la legua, las ganas de estar ahí que tenían.

Respecto al espacio físico, me sorprendió, realmente, la gran cantidad de materiales disponibles y a disposición que había, así como el cuidado que tenían los mismos y la limpieza en general. Quizá debería ser común el tema de la limpieza y el cuidado pero, lamentablemente, no fue así en mi corta experiencia en el ámbito escolar.

El vínculo con las familias, en los jardines en los que he trabajado, fue, casi siempre, escaso, basado en tensión. Haber tenido la posibilidad de acceder a un CET como éste, en donde se prioriza tal vínculo, donde se tiene en cuenta las necesidades individuales pero también las grupales, me permitió pensar que la práctica docente puede cambiar si realmente tenemos ganas de gestar vínculos genuinos y de confianza con las familias.

Por otro lado, si bien en nuestro primer informe pudimos hacer referencia a la división de salas: un grupo de niños/as de 45 días a un año, otro de niños/as de uno a dos años y el último, de niños/as de dos a tres años; nos contaron que, al variar el grupo sábado a sábado, se van adaptando a la cantidad de niños/as y familias que asistan. Por eso, en esta oportunidad, se encontraban abiertas dos salas “guiadas” por dos docentes, las cuales se tomaban el tiempo necesario para entablar juego y diálogo con cada niño/a y cada familia. En estos momentos, pude ver la importancia de estar ahí para esas familias; cómo hablaban sobre sus hijos//as y cómo las docentes abrían puertas para generar nuevos temas de diálogo. Respondiendo a un interrogante que nos surgió en el primer informe donde nos cuestionábamos si asistirían los chicos/as a otros espacios los días hábiles, nos pudieron contar que la mayoría que asisten al CET también lo hacen al jardín maternal o de infantes de lunes a viernes. ¡He aquí la importancia de este espacio! Un espacio no obligatorio pero elegido por las familias para “pasar un rato con sus niños/as”.

Finalmente, creo que queda mucho por hacer respecto a lo legal. Pudimos saber que quienes trabajan en estos espacios no se encuentran en planta, esto significa, según nos comentaron, que, por ejemplo, los contratos son por un año. Si bien, existe  la posibilidad de renovarse y, de hecho, hay profesionales que están ahí hace varios años, no es fijo; nunca se sabe. Lo cual me remite a pensar cuán comprometidos están los profesionales que ahí trabajan pero, a su vez, el “poco” compromiso por parte de un Estado no tan presente.

Agradezco la oportunidad de poder haber asistido al CET de Barracas, me permitió re-pensar la práctica y reafirmar la importancia de gestar vínculos entre la familia y la escuela.

                                                                         

Centros de Educación Temprana (CET).

Los Centros de Educación Temprana (CET) nacen en un contexto de vulnerabilidad donde priorizar, en la agenda pública, a la primera infancia y a la educación temprana, es fundamental. En primer lugar, se diseñaron para implementar en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires ya que, estadísticamente, en esta zona, se encuentran, los sectores sociales más desfavorables y existe una inequidad en el acceso a propuestas que acompañen las necesidades de los niños de estimular su lenguaje y su capacidad cognitiva. Estos centros comenzaron a funcionar en Agosto de 2013 en jardines de infantes de las comunas 1, 4, 7 y 8, y reivindican el lugar de la familia en la primera infancia. Las actividades en los CET se desarrollan los días sábados, en el horario de 10.30 hs. a 12.30 hs., desde marzo hasta diciembre de cada año de acuerdo al calendario escolar. A su vez, cada CET cuenta con tres grupos de trabajo dividido por edades: un grupo de niños de 45 días a un año, otro de niños de uno a dos años y el último, de niños de dos a tres años.

Todos los CET funcionan bajo la misma coordinadora general, quien es la encargada de coordinar los aspectos pedagógicos, organizativos, administrativos y de difusión, así como de supervisar y acompañar a los equipos de trabajo de cada sede. A su vez, cada equipo cuenta con un coordinador que se encarga de supervisar el trabajo de las tres docentes pertenecientes a cada equipo, así como de reflexionar junto a ellas sobre la práctica. Estas docentes, son tutoras de grupo, tienen formación interdisciplinaria en educación temprana y en cada jornada construyen los ambientes de encuentro con las familias donde guían tanto a los niños como a los padres.  Resulta importante aclarar que, cada equipo de trabajo planifica con anterioridad las propuestas que se van a presentar con las familias, teniendo en cuenta las necesidades concretas de cada grupo. Además, hay un equipo conformado por especialistas en diferentes áreas del desarrollo infantil y por un referente de difusión y trabajo territorial.

En cuanto a los objetivos de los CET, los mismos buscan promover el óptimo desarrollo integral de los niños/as a través de actividades educativas, generando espacios de participación de las familias para fortalecerlas y acompañarlas en su rol protagónico de crianza y educador primario.

Las familias son el primer espacio de contención y socialización del niño desde el comienzo de su vida. Es el sostén de su desarrollo integral: afectivo, emocional, social, físico, psíquico e intelectual. La propuesta de los CET, contribuye a fortalecer a las familias en su rol de crianza, brindando un acompañamiento con estrategias, reflexión, conocimientos e información sobre cómo acompañar a los niños/as desde las diferentes áreas de desarrollo.

Con relación a la comunidad, la función de los CET es conocer las necesidades por las cuales atraviesa la misma, realizando una verdadera inmersión en cada uno de los lugares para conocer la realidad por la que están atravesando, y así poder llevar a cabo trabajos que se den a través de la escucha, la valoración, el amor, y el respeto. De esta manera, se podrá llevar a cabo una propuesta de trabajo significativo, elaborando y brindando buenas estrategias.

Paralelamente, existe un CET MÓVIL, a través del cual se busca hacer extensiva las experiencias y modalidades de trabajo que se llevan  a cabo dentro de los CET, la función principal del CET MÓVIL es visitar distintos jardines de la ciudad, para generar ámbitos de encuentro con todos aquellos que habitan y hacen la escuela.

Por otro lado, están las Familias Educadoras por la Primera Infancia (FEPI); que forman parte de  un subgrupo seleccionado de madres por el CET, y cumplen un rol activo en la comunidad ya que transmiten sus aprendizajes a  las familias del barrio. Desempeñan el papel de orientadora, asesora, facilitadora en el proceso de desarrollo de capacidades, de intercambio de experiencias, sin imponer el conocimiento, ofrece información, materiales de trabajo y acompaña al grupo en el proceso de reflexión. Lo que se busca es poder fortalecer el rol tanto materno como paterno en la crianza de sus hijos y brindar apoyo a las familias de la comunidad a través de las diversas experiencias.

La tarea que llevan a cabo estos centros de estimulación temprana se organiza en:

  1. Trabajo en territorio y difusión: comprende acciones de recorrida y encuentro con cada barrio, realizando semanalmente visitas a espacios comunitarios, para así poder lograr diversas estrategias de acción.
  2. Reunión de equipo docente: la primera reunión que se lleva a cabo es la que se da entre la coordinación general, los/as coordinadores de sede y el equipo interdisciplinario; luego se integran los tutores de grupo. A través de las mismas se busca promover una instancia de escucha e intercambio sobre aspectos relacionados con la tarea, así como confeccionar las planificaciones (módulo de juego + espacio de taller) del próximo encuentro y realizar capacitaciones.
  3. Trabajo pedagógico: en una primera instancia las familias comparten con sus hijos un espacio de juego teniendo en cuenta la edad de los niños y respetando una planificación llevada a cabo por el equipo a cargo, lo que se busca a través de este espacio es promover un lugar de encuentro e intercambio entre las familias y sus hijos. Acto seguido, luego del desayuno, se lleva a cabo un espacio de taller en el cual participan las familias, el mismo consiste en trabajar temas relacionados a la crianza, tomando como punto de partida los saberes que poseen los padres para así lograr construir nuevas reflexiones.

 

Reflexionando al respecto de todo lo leído, consideramos fundamentales estos espacios ideados y llevados adelante por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Espacios que tienen la función principal de brindar apoyo y contención a los niños, sus familias y la comunidad, impartiendo diferentes propuestas, mediante las cuales se puedan establecer vínculos de crianza y de confianza entre las familias y sus hijos, como así también, conocer la realidad de la comunidad.

La mayoría de los espacios que nosotras conocemos personalmente, están dentro del sistema formal, por lo cual, nos parece muy motivador tener la posibilidad de acceder a otros espacios de educación no formal que nos permita interiorizarnos en sectores de vulnerabilidad. Sin embargo, sabemos que, en muchos de ellos, son algunos integrantes de las familias, mamás cuidadoras, vecinos o voluntarios ad honoren los que los llevan adelante. En el caso de los CET, es sumamente importante saber que son docentes y profesionales quienes están a cargo, permitiendo así, tener un enfoque pedagógico del desarrollo de la primera infancia conociendo, a la vez, la realidad de la comunidad, estableciendo vínculos con las familias pero no siendo éstas quienes los llevan adelante sino que ayudándolas y colaborando en el crecimiento de los niños/as. Entendemos el compromiso que gestan las mamás cuidadoras, vecinos o voluntarios al involucrarse y “ponerse al hombro” determinados espacios, pero somos conscientes, también, de la importancia de que haya profesionales involucrados y un Estado presente. Paralelamente, nos preguntamos, ¿qué sucede el resto de los días que estos niños/as no asisten a los CET?

Sostenemos que una base sólida en los primeros años de vida de los niños/as, teniendo realmente en cuenta su desarrollo, será de gran importancia para su futuro. Y sostenemos también, firmemente, que construir esa base en vínculo directo con las familias, creando puentes con ellas, es aún más fructífero y gratificante ya que, manteniendo contacto con las mismas y haciéndolas parte de las propuestas, se podrán enmarcar las mismas a partir de sus necesidades, teniendo en cuenta un enfoque holístico del desarrollo infantil.